cada texto que escribo
cada foto que subo
son botellas tiradas al mar
con papelitos adentro
con mensajes
con ideas
como señales de auxilio
esperando que alguien las encuentre
viernes, 23 de marzo de 2012
jueves, 13 de octubre de 2011
Córranse
Vamos a atropellar a la realidad con los tapones de punta, los dientes apretados, con más tozudez que determinación, con más hambre que sentido común, con el combustible de las utopías, cagándonos en las matemáticas, desdeñando la historia, pisoteando los miedos, soltando lastres, amarras y contrapesos, con los pulmones llenos de aire, con el veneno afuera, con la libertad de no tener nada que perder, con la furia necesaria, con la alegría intacta.
Y a vivirla!
Y a vivirla!
jueves, 29 de septiembre de 2011
Leído por ahí
"De cerca, nadie es normal".
martes, 16 de agosto de 2011
que salga
el niño
el animal
la criatura que nunca pudo ser domesticada
la esencia
el "hubiera"
el "quisiera"
la bestia irracional a la cual nada le importa,
porque a nadie debe pleitesía
le creo más a estos animalitos que a legiones de seres pensantes
jueves, 4 de agosto de 2011
Desaforismos
Primero está el caminar, después, dejar una huella.
Visita
Fue una ráfaga breve,
una visita del verano.
Un verano de visita
en pleno julio, sin sentido
nadie estaba precavido
nadie agendó esta cita.
Nadie sabe si se irá
o si la primavera nos ganó de mano.
Se anticiparon los aromas amables del verano,
desorientando a plantas y peatones.
Y pasó de largo nomás.
una visita del verano.
Un verano de visita
en pleno julio, sin sentido
nadie estaba precavido
nadie agendó esta cita.
Nadie sabe si se irá
o si la primavera nos ganó de mano.
Se anticiparon los aromas amables del verano,
desorientando a plantas y peatones.
Y pasó de largo nomás.
the system #01
you pay,
you belong,
you're happy
being free is not that cheap
you belong,
you're happy
being free is not that cheap
miércoles, 18 de mayo de 2011
lunes, 31 de enero de 2011
Ok
La única constante es el cambio. Reinventarse o morir.
martes, 18 de enero de 2011
La super-comunicación
Hoy, en los tiempos de las telecomunicaciones, la era de la información, en la supercomunicación, estamos más solos que nunca.
Nuestros chats, e-mails, posts y mensajes de texto superan con creces a las situaciones naturales de comunicación interpersonal verdadera. La ecuación no cambia ni siquiera homologando a las llamadas telefónicas como naturales.
Paulatinamente, el medio de expresión que usamos para comunicar nuestros pensamientos, emociones, decisiones, gustos y preferencias, necesidades, etc., está siendo digitalizado por nosotros mismos: estamos dejando de utilizar nuestros sentidos para traducirnos a nosotros mismos en fríos caracteres que viajan por internet. Estamos frente al desmoronamiento de nuestras relaciones y de nuestro ser, por cuanto nos definimos como seres humanos en relación a quienes nos rodean. Estamos perdiendo el tacto, el olfato, la voz, el oído. Todo pasa por nuestra vista y nuestros dedos en el teclado.
En un mundo cada vez más interconectado, vivimos la paradoja de la soledad extrema con una naturalidad aterradora.
Como si no tuviéramos chance de ver el cuadro desde afuera, ver con objetividad cómo nuestra red de relaciones reales, cara a cara, es afectada.
Mientras tanto, la posmodernidad arropa bajo su manta a toda esta nueva fenomenología y la toma como parte de la evolución natural del hombre, como parte del laissez faire y el sinsentido que gobierna claramente el mundo y se adueña de nuestras relaciones.
Nuestros chats, e-mails, posts y mensajes de texto superan con creces a las situaciones naturales de comunicación interpersonal verdadera. La ecuación no cambia ni siquiera homologando a las llamadas telefónicas como naturales.
Paulatinamente, el medio de expresión que usamos para comunicar nuestros pensamientos, emociones, decisiones, gustos y preferencias, necesidades, etc., está siendo digitalizado por nosotros mismos: estamos dejando de utilizar nuestros sentidos para traducirnos a nosotros mismos en fríos caracteres que viajan por internet. Estamos frente al desmoronamiento de nuestras relaciones y de nuestro ser, por cuanto nos definimos como seres humanos en relación a quienes nos rodean. Estamos perdiendo el tacto, el olfato, la voz, el oído. Todo pasa por nuestra vista y nuestros dedos en el teclado.
En un mundo cada vez más interconectado, vivimos la paradoja de la soledad extrema con una naturalidad aterradora.
Como si no tuviéramos chance de ver el cuadro desde afuera, ver con objetividad cómo nuestra red de relaciones reales, cara a cara, es afectada.
Mientras tanto, la posmodernidad arropa bajo su manta a toda esta nueva fenomenología y la toma como parte de la evolución natural del hombre, como parte del laissez faire y el sinsentido que gobierna claramente el mundo y se adueña de nuestras relaciones.
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